lunes, 30 de mayo de 2011

analisis numero dos

Análisis de Educación, Pedagogía e Instrucción

Disciplina de la voluntad

La disciplina de la voluntad es la que está impuesta por la personalidad de cada individuo y está bajo el dominio del carácter de cada uno, para cumplir con los objetivos que se han propuesto para llevar una vida mejor y así conseguir una muy buena formación moral, intelectual, física, económica y de salud en los aspectos personales materiales, sociales, religiosos y de convivencia.
La disciplina de la voluntad no tiene nada que ver con la disciplina que se debe cumplir por el miedo a un castigo, ni tampoco con la disciplina física (golpes)  que aplican algunos padres a sus hijos. La disciplina de la voluntad es aquella que deben enseñar los padres a sus hijos, junto a otras virtudes y valores que solo ellos saben enseñar. Esta disciplina debe ser enseñada con el ejemplo de cada uno de sus padres, ya que con esto alejan el riesgo que correrían si la sociedad los disciplinara

Obligaciones de los padres

Una de las obligaciones de los padres es instruir la disciplina de la voluntad desde muy pequeños a sus hijos, para que éstos sean capaces de tomar sus propias decisiones en cuanto a los actos que vayan a ejercer empezando en el seno familiar, tales como la disciplina en la alimentación, en los estudios, en el tiempo libre, en la administración de sus gastos, ahorros etc.
También los padres deben enseñar a sus hijos paulatinamente el como mejorar su voluntad para que con el paso del tiempo ésta se fortalezca y puedan así enfrentar con éxito los retos que encuentren en las actividades que llevan a cabo y así evitar caer en el grupo de los indisciplinados.
Para los hijos es muy importante que los padres enseñen la disciplina del saber escuchar a todas las personas que por su edad, profesión y experiencia son dignas de ser escuchadas. Si los hijos no han aprendido la disciplina de saber escuchar, entender y asimilar los escuchado, no tendrán la oportunidad de aprender nada nuevo y estarán más propensos a cometer los mismos errores.
El saber enseñar e inculcar  en los hijos la disciplina de la voluntad y que ellos conozcan las ventajas que tiene para su crecimiento personal, sería una forma de evitar que la sociedad y los medios de comunicación les digan a los niños lo que tienen que hacer, dejando en ellos una huella de indisciplina y libertinaje. Aunque en algunas sociedades se hace muy difícil entender y explicar la disciplina de la voluntad, es de vital importancia que los niños la adquieran como una costumbre la cual se convertirá en un hábito y luego en una virtud.
Para que los resultados de la enseñanza de la disciplina de la voluntad sean los que queremos, debe haber un esfuerzo mutuo, es decir el esfuerzo del hijo por aprender y el esfuerzo del padre por enseñar, estos esfuerzos son compensados al momento de ver los buenos resultados obtenidos tanto en el conocimiento y el comportamiento de los hijos.
Los padres deben tener la certeza que a través de la exigencia de ésta disciplina están robusteciendo la voluntad de sus hijos y transmitiéndole con su ejemplo toda la energía necesaria para que ellos sean capaces de resistir el mal y poder así luchar con las inclinaciones mal sanas, viciosas o caprichosas que se encontraran en el transcurso de su vida y que es mas importante mantener la continuidad de sus buenos actos.
El saber aprovechar el tiempo es algo que los padres deben saber enseñarles a sus hijos para que estos sepan valerlos  de la mejor manera posible, ya que solo tenemos veinte y cuatro horas disponibles para hacer todo lo que debemos hacer y hacerlo bien. Con esta enseñanza instruimos a los hijos a precisar y enfocarse en  las prioridades de su vida.
Esta claro que la disciplina de la voluntad es netamente responsabilidad de los padres dentro de un contexto familiar, quienes con su ejemplo deben promover la búsqueda de la verdad para conseguir así el conocimiento y el perfecto equilibrio entre la disciplina e indisciplina y la flexibilidad y el sentido del deber, pues la enseñanza de la disciplina de la voluntad esta siempre encaminada al desarrollo de las virtudes.
Enseñar a los hijos como tener un orden y manejo de su propia vida es tarea de los padres y ésta debe practicarse de forma constante ya que con esto se conseguirá la formación de hábitos y virtudes, los cuales le servirán para plantearse los objetivos y desafíos que tienen como personas pertenecientes a una comunidad social, familiar y escolar. También este orden enseñado por los padres les sirve a los hijos para emprender tareas voluntarios y priorizar cada una de ellas. Los padres que inculcan esta disciplina de la voluntad tienen hijos con mejores y mayores posibilidades de obtener mejores resultados en todos los niveles de la vida que los que no practican la disciplina de la voluntad.
Las amenazas y los castigos no son parte de la disciplina de la voluntad, la virtud y el valor humano de está es algo que va mucho mas lejos que el buen comportamiento. Enseñarle a los hijos que sepan tener el control de sus emociones, que aprendan a trabajar en equipo, que se propongan metas y objetivos positivos, que realicen sus tareas y que la dignidad y la confianza que tienen en ellos mismos le sirvan para cuidarse y poder tomar buenas decisiones para que en un futuro las consecuencias se vean reflejadas en actos positivos.


Definición de la disciplina de la voluntad

La definición de la disciplina de la voluntad esta relacionada con el aprender y el educar, pues se necesita de un discípulo y un docente; es decir alguien que enseña y alguien que aprende. Para facilitar el aprendizaje deben haber normas que regularicen la relación entre docente y discípulo; es decir la subordinación de uno ante el otro.
La disciplina de la voluntad esta relacionada con diferentes conceptos tales como: adiestramiento, asignatura, afinamiento etc.
La disciplina de la voluntad es algo propiamente personal, pues no es un fin en si mismo, sino que es un medio para obtener los planes propuestos.
Esta disciplina es la gran virtud que puede tener un ser humano para conseguir lo que se propone poco a poco. Para esto debe ser capaz de apartarse de los caminos más placenteros que solo lo conducirán al fracaso. Aprendiendo esta disciplina el ser humano es capaz de cambiar y moldear su carácter y comportamiento con el fin de lograr lo propuesto. No es comportamiento que se imponga sino que se realiza a través de la autodisciplina, es un arte, una facultad y una ciencia.
La disciplina de la voluntad tiene que estar respaldada por una estrategia, una táctica y unos planes, bien elaborados, en función de los objetivos y prioridades de cada persona. La disciplina del propio carácter conlleva a una continuidad sistemática y eficaz. El autocontrol y autodominio son las facultades más importantes para tener éxito. La disciplina de la voluntad es lo contrario a la pereza, flojera y relajo. Está solo se puede lograr con pequeños actos de fuerza voluntad y disciplina de voluntad.
La disciplina de la voluntad permite la buena organización respecto con algún orden establecido, ayuda a la adaptación personal a las normas y costumbres en el entorno en que nos movemos, siendo compatible con la flexibilidad de las personas.
Siendo esta disciplina una buena receta para no caer en la volatibilidad continua de las acciones o de las opiniones. Nos ayuda a llevar una vida bien equilibrada, llena de franqueza y creatividad, lo que nos va a ayudar a ser sensatos en determinar y ser correctos en ejecutar. Ser disciplinados no quiere decir que seamos personas tristes y amargadas, pues su pelea es contra la dejadez, el abandono personal y el dominio sobre uno mismo. Está muy relacionada con el sentido del deber y sujeta a su cumplimiento.
La disciplina de la voluntad no tiene nada que ver con el manejo de la personalidad de otros, ya que con esto se puede provocar en las personas el adiestramiento a malos ejemplos y disciplinas. Hay que cultivar la independencia individual, tiene que haber una correlación con las virtudes de la prudencia y fortaleza, para no provocar en las personas un exceso de disciplina que impida ver lo que se esta haciendo y las consecuencias que estas traen.
La disciplina de la voluntad es más que mostrar un buen comportamiento, ya que es capaz de sobresaltar los obstáculos y poder mantener y lograr los objetivos propuestos y acordados. Y crean en las personas el perfil ideal para ser buenos padres, madres, hijos y maestros.
Los beneficios que puede tener la enseñanza de la disciplina de la voluntad, no se pueden obtener sin el esfuerzo de las personas involucradas en la enseñanza como los padres e hijos. Es importante mantener un buen ejercicio mental, practicar repetitivamente, perseverar y tener un claro sentido de la obediencia y hacia lo acordado.
Los grandes triunfadores dentro de las ciencias, artes o deportes, son personas altamente disciplinadas pues dan todo su potencial para cumplir sus metas. Existen a la vez personas que poseen un don innato en determinadas actividades, pero no tienen la disciplina para sacarlo adelante.
Dentro de este contexto se habla de la indisciplina. La indisciplina es la carencia de una actitud disciplinante, la cual provoca en las personas problemas de adaptación y seguimiento de normas. Origina la ruina de la educación y anula las enseñanzas y los principios dados a los hijos en la educación. Anula cualquier costumbre y valor humano adquiridos o por adquirir.  
La indisciplina trae como consecuencia personas indisciplinadas, seres que son débiles y dóciles, fáciles de manejar y propensos a seguir conductas de otros, generalmente son utilizados por terceros para poder conseguir algún objetivo. Además éstas personas ponen en peligro la vida de otros, cuando no respetan las normas, por ejemplo en el conducir, en la manipulación de herramientas y maquinarias o simplemente al no cuidar su salud.
Este artículo nos entrega diez conceptos importantes que nos sirven para conseguir la disciplina de la voluntad.
1.- examinar los puntos débiles de nuestra voluntad, que no nos permiten actuar de la manera correcta
2.- prepararse un programa con las actividades que uno va a llevar a cabo, para lograr así que la disciplina de la voluntad sea una realidad.
3.- llevar un control de las actividades para comprobar si los objetivos propuestos se están logrando, si no es así hacer los ajustes necesarios.
4.- ponerse un plazo de inicio y término de los objetivos propuestos.
5.- incluir en la  obtención de objetivos a sus familiares y amigos como forma de que ellos refuercen y ayuden al logro de éstos objetivos.
6.- respaldarse en una persona de confianza que actúe como tutor o guía, quien estará a cargo de controlar y dar ánimos en el caso que sea necesario.
7.- alegrarse de los resultados obtenidos cada vez que uno de los objetivos propuestos este cumplido.
8.- sentirse un ganador cada vez que tus objetivos sean cumplidos.
9.- no dejar de ser nunca perseverante en los objetivos propuestos.
10.- demostrar con el ejemplo los resultados de todo el trabajo que se ha realizado en busca de la disciplina de la voluntad.


Después del análisis de este articulo, sobre la disciplina de la voluntad, termino que para mi era desconocido, hasta que lo leí en este articulo. Pienso que es de vital importancia que los padres enseñen este disciplina desde que los niños son pequeños, puesto que serian una de las únicas enseñazas que nos daría la seguridad de que los hijos no tomaran los caminos erróneos y sepan decir que no en el momento necesario.
Pienso que también es fundamental que los profesores, practiquen esta disciplina de la voluntad dentro del aula en conjunto con los padres.
Esta disciplina de la voluntad nos ayuda a llevar una vida mas ordenada y sistemática haciendo del diario vivir de los hijos algo agradable, fácil de seguir y sobretodo ayuda a las buenas relaciones dentro de la familia.
Las personas que han practicado la disciplina de la voluntad desde muy pequeños son las que obtienen mejores resultados, son personas mas felices dentro de este mundo tan estresado y superficial.
Una de las cosas que mas me llamo la atención de la disciplina de la voluntad es como nos ayuda a conocernos y ha saber nuestros limites, saber como y con quien relacionarnos.
Para concluir creo que cada persona es capaz de llevar a cabo la disciplina de la voluntad, pero hay que mencionar que los precursores y agentes fundamentales de que esta disciplina son los padres y que esta misión debe ser la principal dentro de la crianza de los hijos, pues somos el mas próximo ejemplo que ellos tienen y solo enseñanza de la disciplina de la voluntad lanzaremos a la vida seres independientes, solidarios, íntegros y sobretodo felices. 

texto original para analizar

La disciplina de la voluntad

La disciplina de la voluntad es un medio y no un fin en si misma. Es auto impuesta personalmente como dominio del carácter, para conseguir los objetivos propuestos de llevar una vida mejor y conseguir una excelente formación moral, intelectual, física, económica y de salud en los aspectos personales, materiales, sociales, religiosos, de convivencia. 
No me refiero a la disciplina impuesta obligatoriamente, la que hay que cumplir so pena de un castigo físico o moral. Tampoco me refiero a la disciplina física que los padres imponen a sus hijos. En algunos países está totalmente prohibida esta disciplina, por muy leve y educativa que sea. Así les va a la niñez y a la sociedad.

Los padres son los mejores maestros y algunas veces los únicos disponibles para enseñar a los hijos la disciplina de la voluntad, junto a las otras virtudes y valores humanos. Enseñarles con el ejemplo a mantener la disciplina de la voluntad supone alejarles de la posibilidad de que la sociedad les discipline. 

Obligaciones de los padres.

Enseñar a los hijos desde muy pequeños la forma de ejercitar la disciplina de la voluntad en todos los actos y decisiones que vayan teniendo que participar, empezando en el interior de la familia: Disciplina en la alimentación, en el cómo comer, en las ropas que deben llevar y como vestirse, en la forma y cantidad de los estudios, en hacer las tareas escolares y familiares, en administrar el tiempo libre, el dedicado a sus obligaciones y el que deben dedicar voluntariamente a los demás, en administrar el dinero de sus gastos y de sus ahorros, en el consumo responsable, etc.  

Enseñar a los hijos poco a poco a que enriquezcan su voluntad, para que a lo largo de los años se les vaya  consolidando y puedan enfrentarse con éxito a los retos en los que desarrollarán sus actividades evitando que con el ejercicio continuo de la disciplina caigan en ser miembros de la llamada “manada humana en estampida”, definida así a la de los indisciplinados.
Enseñar a los hijos la disciplina de saber escuchar a las personas que por su edad, parentesco, experiencia demostrada, posición profesional o estudios realizados tienen la oportunidad u obligación de escuchar. Si no tienen la disciplina de saber escuchar, entender y asimilar lo escuchado, no aprenderán nada nuevo y cometerán los mismos errores de siempre. Es imposible hacer siempre lo mismo y obtener resultados diferentes. Desgraciadamente está desapareciendo la disciplina de escuchar con atención a las personas que saben más. Todo el mundo cree que lo sabe todo.

Enseñar a los hijos el valor de la disciplina y las ventajas que tiene para el crecimiento personal. La sociedad y los medios de comunicación siempre les están insistiendo a los hijos que hagan lo que quieran cuando quieran y como quieran. Que den prioridad a la irrefrenable arbitrariedad del deseo, sin cuestionarse las dificultades y problemas que se les presentarán si hacen caso a las tendencias que esos medios sociales les insisten que hagan. En algunas sociedades es muy difícil explicar las ventajas de la disciplina de la voluntad, debido a las presiones externas que reciben los hijos. El hecho de inculcarla a los hijos, aunque sea con continuas admoniciones, puede crear una buena disposición a adquirirla como costumbre que después se convertirá en hábito y posteriormente se acostumbrarán a ejercitarla como virtud.   

Enseñar a los hijos estos conceptos implica unos grandes esfuerzos tanto de los hijos por aprender como de los padres por enseñar. Sin ese mutuo esfuerzo nunca se verán los resultados positivos que conlleva la disciplina. Pero esos esfuerzos compensan con creces la satisfacción personal de los padres y de los hijos cuando comprueban los buenos resultados obtenidos en el conocimiento y en el comportamiento.

Enseñar a los hijos a través de la disciplina a robustecer su voluntad, yendo poco a poco preparándoles para llevar a efecto los 10 conceptos indicados al final del artículo. Y transmitiéndoles con su ejemplo la energía necesaria para resistir el mal y combatir las inclinaciones malsanas, viciosas o caprichosas y enseñándoles a mantener la continuidad de sus actos buenos.

Enseñar a los hijos a aprovechar el tiempo lo más sabiamente posible, pues el tiempo no es un recurso renovable y todos tenemos 24 horas disponibles. El tiempo que pasa ya no vuelve. La falta de tiempo o el estar ocupados, no es una disculpa para no hacer las cosas. Si el tiempo no alcanza, es muy importante planificarlo y aprovecharlo creativamente para  simplificar la vida. Tienen que enseñarles a definir y concentrarse en las prioridades de la vida.

Enseñar a los hijos las cosas que son o no negociables con su educación y con el ejemplo que tienen que proyectar, ya que la disciplina de la voluntad en el seno de la familia es de total responsabilidad de los padres y tiene que estar encaminada a la adquisición de las virtudes y valores humanos, pues son un conjunto de costumbres y hábitos activos que ayudan a la voluntad en el esfuerzo de aprender y promover la búsqueda de la verdad para conseguir el conocimiento  y perfecto equilibrio entre la disciplina, la indisciplina, la flexibilidad y el sentido del deber.

Enseñar a los hijos a tener orden, control y rigor de su propia vida y su desarrollo. Practicándola se consigue la formación de costumbres, hábitos y virtudes para plantear los desafíos de la persona y de la sociedad que permiten obtener los objetivos propuestos en la familia, escuela y sociedad. Sirve para ponerse retos voluntarios y hacer programas con tiempos, objetivos y controles parciales para poder ir comprobando los resultados y apreciar los avances o retrocesos. También sirve para cumplir las tareas sin dilaciones ni excusas, efectuar los horarios encomendados relacionados con la distribución del tiempo dedicado a los estudios, deportes, asueto, televisión, juegos, lecturas, etc. Los hijos que tienen diseñado un programa de horarios para sus actividades, tienen muchísimas más posibilidades de obtener mejores resultados en su vida familiar, estudios y vida social que los que no practican la disciplina de la voluntad.

Enseñar a los hijos, sin usar amenazas, gritos, ni castigos la virtud y valor humano de la disciplina de la voluntad, que va mucho más lejos que el buen comportamiento. Enseñarles a que tengan control de sus emociones, que sepan  trabajar en equipo, que establezcan metas y objetivos positivos, que cumplan las tareas, que tengan dignidad y confianza en sí mismos para cuidarse y tomar buenas decisiones, ya que en el futuro éstas decisiones siempre tendrán efectos positivos o negativos según se hayan realizado.

Definición de la disciplina de la voluntad:

La palabra disciplina proviene de “discipulus” y de “discere” que significa aprender y educar (discípulo y docente). Son las normas que conservan el orden y la subordinación entre el docente y el discípulo para facilitar el aprendizaje, llámense padres, maestros, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes.

Está relacionada con: Adiestramiento. Afinamiento. Asignatura. Atención. Austeridad. Autoridad. Ciencia. Civilización. Conducta. Constancia. Cultura. Diligencia. Disciplina. Dominio. Dureza. Educación. Ejercicio. Enseñanza. Estudio. Facultad. Ignorancia. Imposición. Instrucción. Logros. Metas. Método. Motivación. Normas. Obediencia. Objetivos. Orden. Pauta. Planificación. Previsión. Razón. Reflexión. Previsión. Reglas. Resistir. Rigor. Severidad. Templanza. Vigilancia. Voluntad.

Es la propia decisión personal, interna, repetida y controlada de seguir un ordenamiento para llegar a unos objetivos. No es un fin, es un medio para obtener los planes propuestos.

Es la gran virtud humana de los pequeños y continuos esfuerzos que se hacen para llegar a los planes propuestos. Con ella se va haciendo metódicamente y poco a poco, camino al andar. Pero andar por los caminos propuestos como correctos exige apartarse de otros caminos más placenteros que siempre conducen al fracaso. Tiene la capacidad de enfocar los propios esfuerzos para llegar a un objetivo, moldeando el propio carácter y comportamiento para conseguir cumplir lo estipulado. Es la observancia de las leyes y ordenamiento de la vida. Es una forma de comportamiento no impuesto que se realiza a través de la auto-disciplina. Es un arte, una facultad y una ciencia.

Tiene que estar soportada por una estrategia, una táctica y unos planes bien diseñados en función de los objetivos, prioridades y medios disponibles. Disciplinar el propio temperamento conlleva un esfuerzo sistemático, continuo y medido para ser eficaz. El auto dominio, el auto control y la auto disciplina son partes muy importantes y casi imprescindibles para tener éxito.  Es el señorío de la propia personalidad y la negación del “yo primero” y del “yo quiero”. Es la antítesis de la inconsistencia, de la pereza, de la holganza, de la intemperancia y de la excesiva relajación. Se logra realizando constantemente pequeños actos de coraje, dedicación y control. Es lo que se llama también fuerza de voluntad, disciplina personal y voluntad de hierro.

Para todos los órdenes de la vida implica organización, respeto por el orden establecido, adaptación personal a las normas, modos y costumbres del entorno en el que nos movemos y dentro de los estándares de vida en los que nos desarrollamos. Es totalmente compatible con la flexibilidad de las personas. Se puede y debe ser flexible en algunas cosas que no vayan en contra de los objetivos propuestos. Ser inflexible no quiere decir que al darse cuenta de algún error producido por la disciplina mal entendida, no tengan que cambiar, admitiendo la mal entendía inflexibilidad. “Es de sabios cambiar de parecer” No se interpone con la inflexibilidad, pues ambas pueden llegar a ser compatibles. Ceder en lo que se deba ceder y ser muy disciplinado en lo que no es negociable, es una buena receta para no caer en la volatibilidad continua de las acciones o de las opiniones.

Permite llevar una vida perfectamente equilibrada llena de espontaneidad y creatividad, lo que facilita el ser prudente en determinar y diligente en ejecutar. No está peleada con la alegría. Está peleada con la dejadez, el abandono personal y el dominio sobre uno mismo. Está íntimamente relacionada con el sentido del deber y supeditada a su cumplimiento, si este es voluntariamente aceptado.

No tiene que estar supeditada a la docilidad, mucho menos cuando otros quieran aprovecharse intimidando a las personas dóciles para que en honor a una disciplina mal entendida cometan malos ejemplos, faltas o delitos. Cultivar la independencia individual es una tarea muy importante que hay que practicarla continuamente.

Tiene que tener una correlación con las virtudes de la prudencia y de la fortaleza para no caer en el fanatismo del exceso de disciplina que impida ver lo que se está haciendo y sus posibles consecuencias peligrosas, ni en el vicio de la indisciplina. Es mucho más que tener un buen comportamiento, pues a pesar de los obstáculos ayuda a mantenerse en los objetivos propuestos o acordados y hacen el perfil ideal interior de padres, hijos, amigos, familiares y maestros.

Los beneficios de la disciplina de la voluntad, espiritual y humana no van a llegar milagrosamente sin ningún esfuerzo. Nada llega sin el esfuerzo de preparar los objetivos, los medios para actuar y el sistema de control de lo realizado. Es imprescindible mantener una buena gimnasia mental, practicar repetitivamente, perseverar y tener un claro sentido de la obediencia hacia los tutores y hacia lo acordado. El mundo pertenece a los disciplinados. Los triunfadores en las ciencias, en las artes y en los deportes son personas altamente disciplinadas pues siempre desarrollan su máximo potencial para triunfar. Algunas personas tienen el don innato para hacer determinadas actividades, pero no tienen la disciplina para sacarlo adelante.

La indisciplina es el declive de los éxitos personales y profesionales, acarreando siempre malas consecuencias, ya que las personas se dejan llevar por lo primero que les llega a su mente, sin tener en cuenta hacia donde quisieran ir. Origina confusión y decisiones erráticas al no tener objetivos determinados ni la disciplina para cumplirlos. Es la ruina de la educación y anula las enseñanzas y los principios dados a los hijos en la educación. También evita o anula cualquier costumbre, hábito, virtud y valor humano adquirido o por adquirir.

El indisciplinado camina a la deriva de las opiniones y malos consejos que otros le dan. Nunca tiene relación con la continuidad de lo que se haya propuesto. Suele estar a merced de lo que otros decidan, por lo que tiene muchas probabilidades de caminar por los caminos errados al dejarse llevar por los impulsos desenfrenados que le hacen doblegarse ante cualquier facilidad o dificultad externa. Siempre le es más cómodo inclinarse a lo que es fácil que a lo que tiene dificultades para cumplir. Queriendo o sin querer, comenten errores que muchas veces perjudican también a terceros, como los que son indisciplinados en seguir las normas de conducir, manejar las herramientas o maquinaria, enfermarse por no cuidar su salud, comida o estilo de vida.

10 Conceptos para conseguir la disciplina de la voluntad:

  1. Examinar los puntos débiles de nuestra voluntad en los campos de: La pereza al levantarse. Las disculpas para empezar y terminar los trabajos encomendados de estudio, tareas u obligaciones familiares o laborales. La gula y ansias de comer o beber en: productos, cantidades, calidades, precios y tiempos. El derroche en las compras y el descuido en el ahorro. La falta de caridad en las conversaciones o discusiones. Etc.
  2. Preparar un programa con las acciones especificas que se deben tomar para hacer que la disciplina de la voluntad sea una realidad. Por ejemplo: Poner el despertador fuera del alcance de la mano para tener que levantarse al apagarlo. Planificar los horarios de empezar y terminar cada una de las tareas encomendadas de estudio, trabajo, diversiones, etc. Disponer de un tiempo de reflexión antes de empezar a comer o beber. Ponerse raciones más pequeñas. Destinar una cantidad determinada de dinero para los gastos, soportada en una tarjeta de débito o con dinero exacto en efectivo. Determinar claramente la cantidad mensual dedicada al ahorro. Pensar mucho lo que se va a decir, para no ser esclavo de las palabras y dueño de los silencios.
  3. Realizar un sistema de control que compruebe continuamente si los objetivos propuestos corresponden con los hechos reales, de forma que se puedan ver los porqués de las desviaciones y así hacer los ajustes necesarios. 
  4. Fijar plazos muy concretos para cada uno de los objetivos, acciones a tomar y obtención de resultados.
  5. Hacer participe de los objetivos a los familiares y amigos íntimos para sentirse vigilado positivamente en el proceso y en los resultados.
  6. Conseguir un tutor que aconseje como preparar los objetivos y los sistemas de control para que vaya guiando y midiendo los resultados. Puede ser un familiar, amigo, sacerdote, pastor, rabino, imán o profesional dedicado a ello. Su control y ánimos serán muy beneficiosos para no decaer.
  7. Disfrutar de los resultados positivos obtenidos dándose una satisfacción personal proporcional al objetivo cumplido, cada vez que se completan los objetivos propuestos.
  8. Acostumbrarse a practicar “El minuto heroico” según se explica en el artículo relacionado. 10 Ocasiones para inculcar, fomentar y practicar el “minuto heroico”. Sus valores y virtudes
  9. Perseverar en los métodos internos y externos realizados para conseguirlo.
Difundir con el ejemplo la forma, fondo y resultados de lo que se está haciendo